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III CONGRESO DE PIAF:
BURGOS-ARANDA DE DUERO-MADRID, 21 AL 23 DE ABRIL 2006. POR LA
SUPERVIVENCIA DEL DIRECTO
Viernes, 21 de abril
De nuevo un Congreso piafero comenzaba con la amenaza de la climatología.
El pasado 21 de abril, a las 9:20 horas, bajo un cielo nublado, tres
andaluces cogíamos el Regional Expres Jaén-Madrid camino de la capital del
Reino. El objetivo: pasar un maravilloso fin de semana trenero junto a
compañeros de la Plataforma Internauta de Amigos del Ferrocarril de toda
España. Ni el tiempo sería capaz de impedirlo. Creo que los dioses
debieron prever nuestra determinación, porque a los pocos kilómetros el
sol hacía acto de presencia. Tras un rápido viaje (al menos, se nos antojó
rápido), llegábamos a Chamartín a las 13.30 horas. En el camino los "sms",
tan de moda en nuestros tiempos, cruzaban el espacio de móvil andaluz a
móvil valenciano, informándonos de la situación del resto de los viajeros
de la imitad sur de la península, que ya habían iniciado su camino.
Al llegar a Madrid ya nos estaban esperando algunos compañeros a pié de
andén. El encuentro, como siempre, lleno de alegría, pues aunque muchos
tenemos contacto personal habitualmente, a algunos hacía un año que no los
veíamos. Juntos nos dirigimos a un restaurante en la misma estación de Chamartín,
"Pransor", donde preparar el cuerpo para los acontecimientos
venideros. Allí se nos fue uniendo el resto de los compañeros que haría el
viaje hasta Burgos.

A las 14:50 se producía la salida del Talgo III Madrid-Burgos, remolcado
por la veterana 333.106, alias "varicelosa", lo que nos garantizaba que
el trayecto se realizaría por el Directo, la línea ferroviaria que
centraba nuestro Congreso.
Un magnífico viaje lleno de buen humor y charla, de lo cual fue testigo el
"barman" de la cafetería del Talgo, al que no le quedó más remedio que
colgar el cartel de "no hay billetes", pues el lleno fue absoluto, tanto,
que agotamos las existencias, si bien hay que reconocer que no debían ser
muy grandes las reservas.

Así, entre bromas y risas, llegamos a Aranda de Duero (Montecillo), donde
se hizo la reglamentaria parada bajo un pequeño aguacero que no duró
demasiado, puesto que al llegar a Burgos, el cielo se negó a descargar más
agua. En la estación nos esperaban nuestros anfitriones burgaleses, Pablo Gadea y
Tono Melón, dos magníficos aficionados que desde el primer momento
en que tuvieron conocimiento del proyecto congresual se pusieron a nuestra
disposición, algo que nunca podremos agradecer bastante.
Tras observar las primeras circulaciones ferroviarias y hacer la primera
visita a la sede de ABUAF, llegaron los compañeros del País Vasco y
Galicia y nos dirigimos al hotel para dejar los equipajes. A la vuelta,
magnífica camaradería con la sede de ABUAF como refugio y centro de charla
y pase de vídeos, hasta las dos de la mañana, en que, tras la llegada del
"Surex", la mayoría nos retiramos a dormir, mientras que algunos ya habían
decidido pasar la noche en la estación para no dejar escapar ni uno solo
de los trenes nocturnos que circulan por la línea. A lo largo de la noche
llegarían más compañeros, los procedentes de Cataluña.
Sábado, 22 de abril
Tras el desayuno, recogimos las maletas para dirigirnos a la estación,
donde saludamos al resto de compañeros que habían llegado en la noche.
Todos juntos nos encaminamos hacia la Universidad de Burgos, en cuyo salón
de actos tendría lugar el acto más importante del día, las conferencias
que, a cargo de Pablo Gadea y Tono Melón, se iban a desarrollar con el
Directo Madrid-Burgos como tema central. Todo un repaso al pasado,
presente y futuro de la línea el que nos regalaron nuestros dos amigos.
Al finalizar las magníficas intervenciones, y cuando íbamos a agradecer,
como es de gente bien nacida, su trabajo y dedicación, nos sorprendieron
adelantándose al obsequiarnos con una magnífica reproducción de una "Yenka"
y numerosa documentación sobre el gran proyecto Ecorail. Todo un detalle
por su parte, puesto que los que se merecían ser obsequiados eran ellos,
para lo cual les hicimos entrega de sendas placas de agradecimiento.
Al salir de la Universidad nos dirigimos nuevamente a la estación de
ferrocarril, puesto que nuestro tren, de nuevo el inefable Talgo III y de
nuevo por el Directo, nos llevaría a Aranda de Duero a las 14:00 horas.
Una vez en la capital de la Ribera, donde fuimos recibidos por los
compañeros de la Plataforma Arandina en Defensa del
Ferrocarril,
Burguen y Gutiérrez, y tras las fotos congresuales de rigor y la incorporación de
nuevos congresistas madrileños, castellanomanchegos, vascos y castellanoleoneses, nos encaminamos a un restaurante donde nos esperaba un
almuerzo que fue muy bien recibido. En el transcurso de la comida nuestro
Presidente, Perolo, tuvo que realizar unas declaraciones a la prensa que
fueron publicadas al día siguiente, reivindicando la continuidad del
Directo como línea ferroviaria a conservar y potenciar.
A la tarde, y tras pasar por el hotel para tomar posesión de nuestras
habitaciones, tenía lugar, en el Centro CajaBurgos de Aranda, la Asamblea
General Ordinaria de PIAF, órgano supremo de nuestra asociación, en el
curso de la cual se tomaron diferentes decisiones, entre ellas, la
elección de la nueva Junta Directiva.

A su término, una suculenta y opípara cena, regada con abundante vino de
la Denominación Ribera del Duero, de la que dimos cuenta sin dejar pasar
un plato. Habíamos superado con creces el ecuador del Congreso y había que
celebrarlo. En los sótanos del mismo restaurante pudimos realizar una
visita a la antiquísima bodega de la casa, una obra espectacular excavada
en la piedra. Sin duda, uno de los grandes atractivos en una visita
turística a Aranda de Duero. Como las fuerzas ya estaban justas, nos
retiramos a dormir, pues al día siguiente nos esperaba un largo viaje
hacia Madrid.
Domingo, 23 de abril
Tras el desayuno, a las 9:30 horas, con puntualidad británica, hacía acto
de presencia el autocar alquilado para el viaje de vuelta hacia Madrid, a
lo largo de la línea del Directo.
Sin embargo, antes de tomar la carretera quedaba una visita obligada para
todo aficionado al ferrocarril que visite Aranda:
La estación de
Chelva,
sede de la Asociación Arandina de Amigos del Tren y un magnífico
Museo
Ferroviario que hizo las delicias de los presentes. En primer lugar, por
la magnífica acogida y mejor trato que nos dispensaron los compañeros
arandinos. En segundo, por los contenidos que posee el Museo, abundantísimos y muy cuidados, empezando por el material móvil expuesto en
el exterior con una recreación de ambiente ferroviario magníficamente
conseguida y continuando por la exposición de multitud de objetos
perfectamente conservados.
 En la visita estuvimos permanentemente
acompañados por el Presidente de la Asociación, que no cesó de explicar
los contenidos y contestar a la multitud de preguntas que le hicimos. La
demostración de marcha del tractor de la Azucarera Arandina terminó de
colmar nuestras expectativas. Pero aún quedaba la parte más divertida de
la visita: la circulación de los bicicarriles, que nuestros amigos
tuvieron a bien poner a nuestra disposición para circular por la playa de
vías de la estación. Realmente una práctica de la que no podíamos
desprendernos. Estos aparatos crean adicción.
De vuelta al autocar tras despedirnos de nuestros estupendos anfitriones,
enfilamos la carretera para visitar diversos puntos de la
línea. La
primera parada, el viaducto sobre las Hoces del Riaza, declarado Parque
Natural, cosa que no es de extrañar pues el enclave es una auténtica
maravilla de la naturaleza, plagado de buitreras cuyos moradores no
cesaban de surcar los cielos.
La siguiente parada, Riaza, donde recogeríamos el almuerzo que
degustaríamos en Gargantilla del Lozoya, previa visita a la preciosa
estación de Riaza. Una vez en Gargantilla pudimos esperar a gusto, entre
bromas, el paso del Talgo III, convenientemente fusilado a
fotografías y
vídeo. Algunos de nuestros compañeros tomaron el camino de vuelta desde
allí, en coche. En el resto del camino de regreso a Madrid se dejó notar
el cansancio de estos tres intensos días, pues un buen número de
congresistas aprovechó para entregarse a Morfeo.
En la estación de Chamartín tuvo lugar la despedida, momentánea, sin duda,
puesto que a más tardar, en menos de un año volveremos a repetir la
experiencia, en esta ocasión, en Bilbao, donde tendrá lugar el IV
Congreso. Pero seguro que en cuestión de pocos meses un buen número de los
amigos que nos vimos en Burgos podremos volver a vernos, pues la afición
exige que cada cierto tiempo volvamos a montar en nuestros queridos
trenes. Nos da igual el destino, sólo con viajar en tren ya estamos
satisfechos.
Moralduro
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